¿Es un mercado libre si es regulado?
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Se puede pensar en la codicia como algo malo aparte de ser uno de los siete pecados capitales, pero en términos económicos, tiene más sentido del que parece. La codicia es una de las formas más básicas del capitalismo, y el capitalismo está fundado en un mercado libre. La codicia es otra palabra para el término maximización racional. Esto es el supuesto deseo para conseguir todo lo que se desea para uno mismo. Teóricamente, esto tiene mucho sentido; como seres humanos deseamos asegurar nuestra supervivencia. Sin embargo, en la práctica la idea que todas las personas hagan esta maximización racional no se sostiene. Esto explica en parte porque hay un constante debate de cómo de libre debería ser un mercado y como se le debería dejar operar. Estos debates se han dado y se dan en todo el mundo, independientemente de lo poderoso que sea el país. En este contexto entra la palabra nacionalización, lo cual habremos escuchado mucho, sobre todo con las frecuentes noticias que llegan de Venezuela. LA nacionalización ocurre cuando se toma control total o parcial de instituciones financieras privadas, normalmente para prevenir una crisis. Esto nos lleva a la pregunta de cómo puede ser un mercado libre si está regulado. Para empezar, hay que hablar de las ventajas e inconvenientes de un mercado libre.
Esencialmente, el capitalismo es un sistema de mercado libre de negociación gobernado exclusivamente en el principio económico de la oferta y la demanda, y se mantiene por medio de la competición. Los consumidores y los negocios forman una relación que finalmente determina el coste de un bien o un servicio y la salud el mercado. Si la demanda está alta y el suministro se puede adecuar satisfactoriamente a esta demanda, entonces el mercado está fuerte. Muchas personas tienen dinero par comprar cosas nuevas, muchas cosas nuevas son producidas y vendidas, y se genera opulencia. Esta opulencia es luego dispersada por toda la sociedad donde se benefician varios estratos de esta sociedad. Las compañías necesitan trabajadores y aumentan el empleo y los impuestos que se cobran a estas compañías sirven para invertir en la misma sociedad que está produciendo estos beneficios (en teoría).
Si un mercado tiene un tropiezo y la demanda disminuye, se genera menos opulencia, el empleo se reduce y finalmente las clases más bajas son las que se ven más afectadas. Este es el aspecto más desagradable del capitalismo, y muchas empresas no aguantan estas recesiones. Aquellas compañías que consiguen aguantar este tiempo de recesión – que es simplemente una reducción en el progreso económico – son las que posteriormente serán las más beneficiadas cuando las cosas mejoren. Así es como el mercado se corrige a si mismo. Una recesión hace una “limpieza” de valores menos importantes, ya sea en forma de compañías mal gestionadas o con bases poco sólidas. Las compañías que quedan deberían ser lo suficientemente fuertes para reconstruir el mercado. Después de que termina una recesión, el proceso comenzará de nuevo.
Un mercado competitivo también anima a las compañías que haga todo lo posible para maximizar los beneficios. Las compañías buscan conseguir los monopolios - total control de un producto o servicio. Aunque no nos guste reconocerlo, los sueldos se bajan todo lo que pueden tolerar los trabajadores. El capitalismo suele ser criticado como un sistema amoral y algunas veces con poca ética, ya que se prima el bien propio antes que el de los demás. Lo cierto es que en los orígenes del capitalismo, el tema de los sueldos que se debe pagar a los trabajadores era diferente. Los principios de Adam Smith (padre del capitalismo) decían que los sueldos altos y generosos significan un trabajador estará más contento y tendrá una vida más holgada. Esto potencia las habilidades del trabajador. Por lo tanto, una compañía que paga sueldos más altos, creará una plantilla mucho más potente y aumentará la productividad, siendo una parte muy competitiva del mercado. Por desgracia, este principio no se aplica como se debería y aparte de algunos casos específicos, se suelen intentar pagar lo menos posible en beneficio de la empresa.
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