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Tipos de deudas buenas y malas

Aunque es posible vivir completamente libre de deudas, no tiene que ser necesariamente algo inteligente. Si buscamos un promedio a nivel de población, no hay mucha gente que gane suficiente dinero para pagar en metálico algunas de las compras que solemos hacer en nuestra vida: Una casa, un coche, educación, viajes, etc. Una de las consideraciones más importantes cuando compras con un crédito o con un préstamo, es si la deuda es buena o mala. Una deuda buena es una inversión que crecerá en valor o generará ingresos a largo plazo. Un ejemplo podría ser pagar por un colegio privado para nuestros hijos. Una educación adecuada, aunque se tenga que pagar con un crédito, aumenta el valor como futuro trabajador y aumenta unos ingresos potenciales en el futuro.

Conseguir una hipoteca para conseguir una casa se suele considerar también una deuda buena. Una hipoteca es deducible a la hora de pagar impuestos, y aunque suelen ser pagos a largo plazo (normalmente durante varios años), los pagos no suelen abarcar todo el sueldo de una persona permitiendo utilizar el resto de nuestro dinero en otro tipo de inversiones y gastos. Actualmente se da la circunstancia de que el euribor ha crecido bastante pendiendo a muchas personas en una posición incómoda debido a la crisis que se está pasando a nivel mundial y especialmente en España, pero en una situación regulada y normal, una casa es una deuda que al final nos proporcionará unos beneficios a largo plazo.

Un préstamo en un vehículo también se considera una deuda buena, particularmente si el vehículo es esencial en tu trabajo. A diferencia de las casas, los coches y camiones pierden valor al pasar el tiempo, por lo que al comprador le interesa pagar de entrada, cuanto más mejor para no tener que pagar demasiado en intereses mensuales.

Una deuda mala son deudas obtenidas al haber comprado cosas que rápidamente pierden su valor y no generan ingresos a corto ni largo plazo. Una deuda mala es también que tiene un promedio de intereses muy alto, como las tarjetas de crédito por ejemplo. La regla general para evitar estas deudas malas es: Si no te lo puedes permitir y no lo necesitas, no lo compres. Si te compras un para de lujosos zapatos de 300 euros con tu tarjeta de crédito, pero la tienes a números rojos y tienes dificultades para nivelar la cuenta en la tarjeta, los zapatos te acabarán costando más que los 300 euros que te has gastado inicialmente.

Como salir de una deuda

La manera más simple de salir de una deuda – y para muchos la más difícil – es presupuestar tus gastos y ahorrar suficiente dinero líquido para pagar las deudas. Un presupuesto es un plan de finanzas que calcula una cantidad de dinero para poder ser gastado en ciertas cosas, como comida, ropa, hipotecas, facturas o diversión. A continuación se dan algunos consejos de cómo usar un presupuesto para rebajar el total de una deuda:

1- Recuerda cuidadosamente los gastos que tienes mensualmente – cualquier gasto, desde unos chicles hasta el periódico. Tenemos que recordar que tenemos algunos gastos fijos (teléfono, luz, agua, etc.) y gastos variables (cine, salir por la noche, etc.)
2- Calcular exactamente cuanto dinero ingresas en tu cuenta mensualmente y resta los gastos fijos y variables cuando los hayas calculado durante algún tiempo. Lo que sobre es lo que puedes usar para poder bajar tu deuda.

3- Puedes aumentar el sobrante de tu presupuesto mensual (la cantidad que queda del cálculo anterior) eliminando cosas de tus gastos variables que son innecesarias y que realmente cuestan demasiado.

4- Haz una lista de todas tus deudas mensuales con un promedio de los intereses para cada tipo de deuda.

5- Paga primero la deuda con el promedio de interés más alto mientras continúas haciendo al menos el mínimo pago en las otras deudas.

La consolidación de deudas en otra manera para reducir la cantidad total de la deuda. Se llama consolidación porque coges varias deudas de alto interés y las consolidas en una única deuda y pago con un interés más bajo. Lo cierto es que no es la manera ideal de reducir una deuda porque técnicamente estás incurriendo en una deuda mayor para pagar que la que ya tienes. También se les llama reunificación de deudas y se suelen dar algunos años más para pagar esta deuda unificada pagando una cantidad más pequeña.

Si estás hasta el cuello con una o varias deudas y no hay salida posible para seguir adelante, se puede hacer un ajuste entre el deudor y el endeudado  parta pagar una cantidad prefijada que satisfaga la deuda, en lugar de hacer pagos mensuales que incrementen los intereses. Esta suma suele ser menor que la deuda total que se tiene.  Es importante que los endeudados sepan sus derechos cuando negocian con los responsables de los créditos. La única ventaja de este acuerdo es que el deudor por lo menos recibirá algo de dinero. Otra opción es declararse en quiebra, donde el deudor recibirá poco dinero o nada. La bancarrota es un proceso legal donde las posesiones del que se declara en quiebra se valoran para poder pagar las deudas que se han generado.

En la siguiente parte de esta guía sobre los tipos de deudas, se hablará de las deudas de consumo y la economía.


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